Caso Institucional

El mejor camino para alcanzar la paz es el que conduce a los libros, el arte, el deporte, la espiritualidad y la participación ciudadana.

Formar para transformar

Nuevo León tiene hoy, frente a sí, una posibilidad de oro: recuperar su prestigio como motor del desarrollo del país, hogar de gente trabajadora y espacio promotor de bienestar. Nos distingue la presencia de empresarios que crean empleos y promueven voluntariados; profesores e investigadores que generan y divulgan el saber; profesionales de la salud que participan en la comunidad; artistas cuyas obras trascienden las fronteras y elevan el espíritu y jóvenes que, desde muy temprana edad, descubren la alegría de servir… somos una ciudad poblada por cientos de personas responsables, propositivas, comprometidas con el bien común y conscientes de su rol en la definición de un mejor futuro.

Es claro cuál es el camino: ampliar espacios para la educación que permite a los individuos obtener conocimientos, desarrollar competencias, generar riqueza, innovar y transformarse en seres capaces de ampliar las oportunidades y lograr cambios significativos en beneficio de sus familias y su comunidad.

Por ello, estimular la formación de jóvenes con vocación de servicio y perfil de liderazgo es la mejor inversión en todo tiempo, y en particular, en momentos de gran dificultad, como los que hoy enfrentamos.

La UDEM te invita a ser parte del programa “Formar para transformar”, orientado a la preparación de jóvenes que son agentes positivos de cambio en su comunidad, cuyo potencial debemos desarrollar para que, al egresar como profesionistas, cuenten con los conocimientos y habilidades necesarios para detonar las transformaciones que nuestro mundo requiere.

La Universidad de Monterrey

La Universidad de Monterrey se fundó, hace poco más de 40 años, por las cinco congregaciones religiosas con mayor tradición educativa en la ciudad: las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús, las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado y los hermanos Maristas y Lasallistas, todos ellos impulsados por un grupo de laicos, convencidos de la necesidad de un modelo universitario que no sólo capacitara en la ciencia y la tecnología, sino que formara integralmente al estudiante para que fuera capaz de trascender y encontrar la plenitud en las distintas esferas de su vida.

Este modelo de formación integral, pionero en nuestra ciudad, conquistó la aceptación de un número creciente de familias y generó aprecio hacia los rasgos distintivos de sus egresados.

Su evolución y perfeccionamiento ha sido constante y, hace un par de años, llevó a la UDEM colocarse nuevamente a la vanguardia nacional con el lanzamiento del Plan Personal de Formación, el cual permite a cada estudiante elegir experiencias académicas y cocurriculares acordes a sus características e intereses personales, para que pueda aprovechar al máximo su paso por la universidad. Además, se promueven de manera intencional experiencias formativas orientadas a estimular en cada alumno su responsabilidad social, su vocación de servicio y la búsqueda del bien común.

Adicionalmente, la UDEM pone al servicio de sus alumnos una excelente infraestructura académica para favorecer el desarrollo de competencias profesionales y, también, diversos recursos para moldear actitudes y desplegar habilidades. Entre ellos, destaca el Centro de Liderazgo y Desafío ¡Lánzate!, único laboratorio de aprendizaje vivencial en el ámbito universitario de México, diseñado para forjar en los participantes aptitudes de planeación, organización, dirección, trabajo en equipo y comunicación.

Hoy, la Universidad de Monterrey alberga en sus instalaciones a más de 12 mil estudiantes que cursan alguno de los 4 modelos de bachillerato, 38 carreras profesionales, 10 programas de maestría, 7 especialidades de posgrado y 35 especialidades médicas, en un entorno intercultural de excelencia académica.

Nuestros egresados, excelentes profesionistas, participan con éxito en un mundo laboral altamente competitivo y son reconocidos por los organismos empleadores por ser extraordinarias personas, en particular, por su sensibilidad y solidaridad para trabajar en equipo, tener un trato igualitario y ocuparse voluntariamente en actividades que solventan las necesidades de su comunidad.

Perfil UDEM

De acuerdo al Estudio Multiinstitucional de Liderazgo 2010 (MSL, por sus siglas en inglés) los estudiantes de la UDEM sobresalen por sus competencias para emprender, liderar y cumplir con cambios positivos, con indicadores incluso superiores a universidades líderes de Estados Unidos y Canadá, entre las que destacan Harvard, Duke y Northwestern.

Entre otras cosas, dicho estudio evaluó la importancia que da el alumno a conocer las prioridades de otras personas, su compromiso hacia la comunidad y su disposición para dedicar tiempo a los demás. Sin duda, estas cualidades permiten a nuestros egresados convertirse en líderes capaces de detonar cambios favorables para su entorno y de trabajar en pro de causas valiosas para nuestra sociedad.

Es por eso que, como institución, estamos cada vez más comprometidos con la formación de líderes con vocación de servicio; deseamos ampliar el efecto multiplicador de progreso que nuestro modelo ha evidenciado, pues sabemos muy bien que no hay mejor camino para revertir la inseguridad y la violencia que el que permite transitar por el conocimiento, el arte, el deporte, el servicio y la espiritualidad.

Nos corresponde, ahora, ampliar las oportunidades de acceso al modelo UDEM a otros agentes de cambio en potencia; debemos apuntalar las fortalezas y estimular la vocación de quienes han descubierto la alegría de servir, para que puedan perfeccionar sus aptitudes y convertirse en profesionistas competentes, responsables y propositivos, capaces de impulsar las transformaciones que nuestra sociedad necesita.

“Formar para transformar” hará posible que jóvenes que han demostrado su vocación de servicio y su capacidad para detonar cambios, pero que no cuentan con suficientes recursos para realizar sus estudios universitarios en la Universidad de Monterrey, encuentren el apoyo necesario al recibir una beca y, de esta forma, desarrollar sus competencias para ser multiplicadores de bienestar, al tiempo que inspiran a otros a hacer, de sus ideales, una realidad concreta.